viernes, 13 de abril de 2018

Reflexiones sobre el cuarto camino del mundo

Han sido diversos los caminos que se han defendido y practicado, especialmente en los dos últimos siglos, en el mundo .Básicamente, a riesgo de simplificar, podemos reducirlos a tres: capitalismo, comunismo de estado y fascismos, del que derivarían-de este último- los ahora llamados populismos, o nacionalpopulismos, movimientos caudillistas, de retórica hueca, simplista y emocional, socializantes, con la novedad del anzuelo de la llamada democracia participativa, o del derecho a decidir; pero que dejan de lado las ideas de conciencia de clases, de necesidad de potenciar el desarrollo de un sector social con ideas, prácticas y valores contrarios a los de las clases dirigentes, para hablar de conceptos gasesosos como la gente o la ciudadanía frente a una casta malvada.  

Por cierto casta votada y mantenida por esa "gente" o "ciudadanía" carente de autocrítica, disgustada porque el sueño del bienestar creciente se ha roto, lo que hace que se sientan engañadas y frustradas, poniendo su esperanza en que surja una nueva clase gobernante que, esta vez sí, traiga el Reino de Jauja al país.

Este discurso, estos nuevos partidos, que en España fueron potenciados por los propios medios del capital, pueden tender hacia la derecha o hacia la izquierda, culpando a los inmigrantes de los males, o bien solo a esa llamada casta, pero el sueño de fondo es el mismo: la salvación por el Estado, por el propio sistema, a través de nuevos líderes, a los que se supone que son otra cosa. La frustración, por cierto, podría provocar el paso de papeletas de un partido populista de un signo a otro. Así tenemos muchas encuestas que hablan del enorme ascenso de Ciudadanos y la caída de Podemos. Si bien es cierto que las encuestas hay que cogerlas con pinzas, pues pueden estar prefabricadas, pero ya sabemos que lo prefabricado busca fabricar la realidad .

Pues bien, sin pretender igualar plenamente los diversos sistemas que se han aplicado, vemos que los grandes problemas de la humanidad siguen ahí : el enfrentamiento creciente entre naciones, las amenazas mutuas de destrucción, el rearme de las potencias al que buscan sumarse otros países, nos amenazan nuevamente. Sobre este punto ya he reflexionado en numerosas ocasiones en este pequeño y desconocido blog, y no quiero insistir. Simplemente añadir que se ha sumado un nuevo problema, que está detrás de la guerra comercial entre China y los USA: el petroyuan, que busca sustituir al petrodolar, acelerando la decadencia norteamericana .Asunto silenciado, curiosamente, por los medios.

Por otra parte parece, sin salir de nuestro país, que nos encaminamos a una sociedad más empobrecida. Los sueldo han caído y el sistema de pensiones, mal que nos pese, parece condenado también a ir menguando progresivamente. ¿Qué sucederá cuando nos sacuda la próxima crisis económica, crisis que esperemos sea lo más lejana en el tiempo posible, pero que sin duda llegará?. ¿Cuál será nuestro futuro, especialmente el de niños, adolescentes y jóvenes del presente?.



En algún momento tiene que brotar un nuevo pensamiento o, mejor dicho, renacer un híbrido de vieja y nueva manera de entender la vida. Hay que construir ese cuarto camina, esa cuarta postura del mundo. Para esto es necesario que lo que subsiste, o resiste, de individuos o pequeños grupos ajenos al espíritu políticamente correcto y a las modas diversas, todas institucionalizadas,así como a la fragmentación, como el ecologismo, el movimiento estudiantil y el feminismo o el nacionalismo, al que miles de "democratistas" o ciudadanistas  y hasta  antisistema abrazan, por aquello de que han ocultado sus ideas autoritarias y xenófobas y por supuesto sus prácticas corruptas con los ropajes del derecho a decidir.

Estos individuos o grupos que digan No al estado del mundo, deben dotarse de una visión global de la sociedad y sus problemas, evitando las mencionadas trampas  de las modas y la corrección política. No hay ecología que valga si no salvamos primero la sociedad y el individuo. El feminismo actual no es más que la integración de todos en el régimen de dominación, que olvida los dos objetivos para mí esenciales que el sistema busca impulsándolo, como se ha visto con el apoyo de las televisiones a la reciente huelga feminista: separar en la lucha a hombres y mujeres, favoreciendo su enfrentamiento, y preparar la movilización de las mujeres en la conflagración bélica mundial ya en ciernes. En cuanto al movimiento estudiantil, éste ha olvidado por completo que el objetivo del sistema educativo es la integración y aceptación desde niños de la "realidad", cada vez más negra, que nos imponen las autoridades políticas y económicas.

Junto a esto, el cambio social no será posible sin el renacimiento de una cultura, una conciencia, de unos valores contrapuestos a los actuales. Esta conciencia no tiene por qué ser una copia de la llamada conciencia de clase, la que conformó el viejo mundo obrero, un mundo ya prácticamente muerto. Pero sí puede servir de inspiración, pues se necesita un individuo u una colectividad con conciencia autónoma y solidaria .Una conciencia que vuelva a hacer aparecer luchas antiinstitucionales, que digan adiós al sistema de partidos, que se separe de la creencia en que en las instituciones está la salvación, ese mito absurdo consistente en creer que en quienes te machacan está la salida. La nueva clase, colectivo o comunidad revolucionaria debe esforzarse por volver a levantar los lazos horizontales y de apoyo mutuo de todo tipo, de familiares a vecinales y laborales, ahora reducidos a escombros, por el triunfo de la verticalidad burocrática, la mercancía, el hedonismo atomizador. El comunalismo real y la autogestión, entendidos como el desarrollo de las fuerzas no productivas si no espirituales, junto con un internacionalismo o universalismo claros, deben ser sus banderas.

Ese colectivo tendrán que conformarlo personas autocríticas, de diversos orígenes pero que coincidirán en el fracaso de sus viejas tradiciones, convertidas bien en fuerzas totalitarias, como el marxismo, bien en guetos inoperantes, oscilantes entre la secta y la integración en el régimen, como el anarquismo, o en religiosidades y espiritualidades vacías, absorbidas por los poderosos y convertidas en creencias legitimadoras de la opresión y la explotación, como el cristianismo.

El cuarto camino del mundo, cuyo horizonte debe ser la hermandad universal, la unión de los dominados del mundo, pasando por encima de todo nacionalismo, debe ser capaz de integrar a ateos y creyentes, lo que puede hacerse elaborando una filosofía moral sólida como punto de encuentro, y necesidad ineluctable en una comunidad subversiva que se tome en serio la transformación del Orden, pues es claro que el hedonismo, el relativismo, perpetua el capitalismo.

Ese cuarto camino del mundo debe aparecer, para disipar las tormentas que se abaten sobre la humanidad, de la que de seguir así ninguno escaparemos.






jueves, 5 de abril de 2018

La sociedad del cansancio

La editorial Herder vuelve a publicar una obra de uno de los filósofos cuyos ensayos llegan más al lector, varios de cuyos libros por cierto hemos comentado en este blog. Se trata de La sociedad del cansancio, y el autor Byung-Chul Han.

La tesis central es que el exceso de positividad, como nuevo paradigma de nuestra sociedad, está produciendo esa sociedad del cansancio, con una extensión de enfermedades y trastornos psicológicos y neurológicos como la depresión, la hiperactividad o el burnout, entre otros. Este nuevo paradigma enfermizo de la positividad vendría simbolizado en el famoso Yes, we can.

Este eslogan nos hace creer que no tenemos límites, que todo es posible, que podemos con todo .Todo es cuestión, se nos dice, de fuerza de voluntad, de esfuerzo. Esto provoca el fenómeno de la autoexplotación, creando una sociedad de individuos que caen en el agotamiento, la frustración, el cansancio; es, por tanto, una sociedad de seres que se autodestruyen psicológicamente, donde la coacción externa desaparece y, por tanto, la vieja sociedad disciplinaria es sustituida por la coacción interior.



Explotador y explotado, opresor y oprimido, se confunden en el propio individuo, según Han. Lo que él llama sociedad del rendimiento neoliberal produce, entre otras consecuencias, la aniquilación de la atención profunda y la contemplación, así como el aburrimiento, favorecedor de la actividad creativa, de la relajación espiritual y su sustitución por la hipercomunicación, la agitación incesante, la actividad constante, considerados como la forma natural de estar en la vida.

En la reciente sociedad del rendimiento, donde incluso la festividad en su sentido original de tiempo en que se abre un acceso a lo divino, es decir se celebra, se está entre los dioses y se vuelve uno divino jugando, ha desaparecido, y ésta no es ahora más una continuación del tiempo de producción y consumo, una obligación de realizar una actividad incesante sin sentido , como por ejemplo el turismo, la salud física es convertida en nueva diosa, al haber sido liquidada toda idea de trascendencia.

Por eso el autor, en lo que es para mí una imagen brillante y tétrica a la vez de nuestras vidas, nos define como muertos vivientes. Demasiado vitales para estar muertos, demasiado muertos para estar vivos. En nuestras manos está, sin embargo, retomar el camino de una vida auténtica, una vida con sentido, una vida que ponga en el centro la contemplación, la belleza, lo trascendente; es decir, lo que nos hace humanos.

domingo, 1 de abril de 2018

La Ley de la violencia y la Ley del amor

Por primera vez se publica en España una obra escrita por Leon Tolstoi al final de su vida, en 1908, en la editorial Hermida Editores. En este pequeño ensayo, La Ley de la violencia y la Ley del amor, aparece reflejado el pensamiento religioso y moral, así como a la vez individual y social, del famoso autor ruso.

Para él, cuya Guía era el Evangelio y lo que  llama doctrina de Cristo, el verdadero cambio vendría de la transformación interior en las conciencias, que debían abrazar la ley del amor, y por tanto el rechazo a la violencia hacia el prójimo, clave del mensaje de Jesús de Nazaret.

Tolstoy critica en el libro la creencia tan común en el cambio exterior, en dirigir a los hombres e imponerlos un programa determinado. Es el cambio interior, el de las conciencias individuales, lo que cambiará las condiciones sociales de vida, pues si fuera al revés seguiríamos atados a la violencia, violencia revolucionaria que se sumaría a la violencia del Estado y el orden existente; Estado que, pensaba  Tolstoy, sería innecesario y desaparecería si los hombres guiaran su conducta por el amor, por la voluntad divina, por la verdad.

El texto elogia el cristianismo primitivo, su oposición a la guerra, la negativa de algunos de los primeros cristianos a servir en el ejército, llegando a pagar con su vida su insumisión, como Maximiliano de Tébessa. También rechaza las Iglesias posteriores, por considerarlas traidoras al verdadero mensaje del Evangelio, al convertirse en defensoras y sostenedoras de las autoridades exteriores, defendiendo la violencia ejercida por éstas, justificando la existencia de ricos y pobres, manteniendo por tanto un orden pagano disfrazado de cristiano. Con todo el famoso escritor pensaba que estaba cercano el tiempo en que despertaría nuevamente un verdadero cristianismo, citando numerosos casos de compatriotas rusos que definiéndose como cristianos eran condenados a prisión por rechazar formar parte del Ejército. Su propuesta de rebeldía era la desobediencia no violenta, el negarse a pagar impuestos y servir a las instituciones, frente a tácticas como el sindicalismo o el apoyo a partidos políticos.



¿Acertó Tolstoy al pensar cercano el verdadero cambio?. Por desgracia no. Intuyó, y en eso sí dio en el clavo, que vendría una transformación. Pero esa transformación fue lo contrario al camino que el pensaba, y su país se vio sacudido por una ola de terror estatal y muerte, bajo la bandera del bolchevismo. En otros países del mundo sucedió lo mismo bajo otras ideologías como los fascismos .Dos guerras mundiales crearon grandes catástrofes, y esas maquinarias infernales de odio y enfrentamiento llamadas Estados nación han desarrollado un armamento capaz de aniquilar la humanidad, o parte de ella, en un abrir y cerrar de ojos.

Pese a todo su propuesta sigue ahí,fracasados todos los otros senderos- quizá teniendo que ser matizada para evitar una ingenuidad excesiva, no digo que no-. Esperando como nos proponía el despertar de las conciencias a la verdadera fe, aquella que busca dar un sentido a la vida, una unión con el infinito, una ley del amor entre los hombres, sin las cuales seguiremos chapoteando en un mar embravecido, a punto de ahogarnos en cualquier momento, arrastrando a la muerte a otros hombres y mujeres que bracean desesperados para sobrevivir, hundiéndonos todos en una civilización mecánica y materialista ajena al espíritu.

jueves, 22 de marzo de 2018

El Evangelio del Buda

He tenido ocasión de leer un apasionante libro de un filósofo alemán, Paul Caurus, fallecido en 1919, cuyo título es El Evangelio del Buda. Lo interesante de esta obra es que nos relata la vida de Buda, pero separándose de las distintas tradiciones sectarias en que se ha dividido el budismo, mostrando los aspectos esenciales de esta doctrina religiosa, o mejor dicho filosofía espiritual, que es, esencialmente, una forma de vida, de estar en el mundo.

Con todas las grandes tradiciones espirituales el budismo coincide en su crítica al materialismo, al egoísmo, a la vanidad, al amor al placer y las riquezas. Pone su acento en la compasión hacia todo ser vivo, rechaza el odio, la lujuria, la mentira incluso las habladurías hacia el prójimo,así como  la gula. 

Tiene mucha cercanía con el Evangelio, y cualquiera que lea este libro y recuerde el Nuevo Testamento, se dará cuenta de las similitudes en las enseñanzas y las parábolas tanto de Jesús de Nazaret como de Buda. Coinciden ambos en sus vidas de renuncia, que en el caso de Buda es muy llamativo, habiendo nacido en cuna noble y habiendo renunciado a una vida de lujo, placeres y poder, por la predicación errante. Ambos aceptaron a las mujeres, que formaron parte de su grupo de seguidores, aunque lógicamente hay que tener en cuenta la época y el contexto, época que no admitía la plena igualdad de sexos.

Existen, indudablemente, algunas diferencias, aunque no absolutas, como es el claro rechazo hacia el Yo del budismo, considerado la raíz de los males, de los sufrimientos que nos aquejan, causados por los deseos y pasiones de ese Yo. Si bien hay que tener en cuenta, como dice en el prólogo el autor, que el Yo al que critica Buda y sus seguidores, es el Yo entendido como entidad separada de los pensamientos, como una especie de esencia identificada con el alma. Son los pensamientos del hombre los que constituyen su alma para el budismo.

Esta idea crítica del Yo puede estar mal vista en muchos occidentales, pero podría compartirse plenamente sustituyendo el Yo por el Ego, si se quiere .Ese Ego que nos lleva a la lucha y al enfrentamiento de todos contra todos, sin darse cuenta, como predicaba Buda, que todo es perecedero, nuestro fin es la descomposición. Y por mucho que queramos y nos apeguemos a nuestro Ego, su fin es la disolución. De cualquier forma, cuando hablaba más arriba de que esa diferencia entre el cristianismo y el budismo respecto al Yo es matizable, me refería a la tradición mística del cristianismo, que defiende el olvido de sí y, por tanto, en realidad sería muy cercana al sentir budista.

Otra diferencia es el rechazo de Gautama a los milagros, llegando a prohibirlos a sus seguidores, si bien el budismo posterior, en diversas corrientes, ha aceptado ideas y creencias supersticiosas, míticas y fantásticas para acercarse a las gentes.

Otra idea clave  sería la creencia en el karma, según la cual conforme fueron tus acciones y pensamientos en una vida, te situarás en peor o mejor posición en las siguientes. Siendo el objetivo del budismo el Nirvana, la Iluminación, es decir la muerte en uno mismo de los deseos, apegos y pasiones, causa del sufrimiento,para librarse del retorno a la vida y lograr la paz de espíritu y la verdadera felicidad en esta vida.

Leo, para ir finalizando, que Paul Caurus soñaba con una religión cósmica de la verdad universal, que emergería de las cenizas de las creencias tradicionales. Yo espero algo similar, una religiosidad o espiritualidad que aglutine lo positivo de las tradiciones espeirituales y filosóficas, y que logre que lo material y lo espiritual, por fin, vayan de la mano, en vez de estar separados como dos orillas de un río enorme y no transitable, e incluso enfrentados como dos ejércitos rivales.

Un único pero al libro: la falta de cuidado con la ortografía que muestra la editorial que ha publicado recientemente la obra, falta de cuidado que contrasta con una bella portada.

lunes, 5 de marzo de 2018

Egobody. La fábrica del hombre nuevo

Por su actualidad, me gustaría recomendar un libro del filósofo francés Robert Redeker, del que he leído que en su país se le tilda de reaccionario, lo cual supone para mí, enemigo acérrimo de la corrección política  y del pensamiento  prosistema y multiidentitario calificado de progresista, radical y hasta antisistema, pero que no es más que una perita en dulce para el capitalismo, un acicate para su lectura-ejemplo último es el manifiesto en defensa de la huelga general feminista, que junto a reclamaciones evidentemente justas dignas de apoyo, entra sin embargo de lleno en ese discurso posmoderno que silencia la necesidad de retomar la lucha de clases, la lucha contra el Estado, la lucha contra la dominación para crear una sociedad autogestionada entre todos, sin separar hombres de mujeres, heteros de gays, y cuya meta, respetable pero en absoluto anticapitalita ni antisistema, es la integración de todos y todas en los aparatos de dominación, es decir su sueño, es la igualdad en la dominación, no la destrucción de ésta, como proponían los viejos revolucionarios,con sus diferencias, de Proudhon y Marx a Bakunin o Kropotkin-.

Este libro, permítanme el inciso, se titula: Egobody. La fábrica del hombre nuevo. Su tesis de fondo es la destrucción del alma, del yo interior, y nuestra conversión a un mero cuerpo, a una exterioridad. Lo universal en lo humano, la búsqueda de una identidad común, a la vez material y trascendente ha sido y continua siendo dinamitada. Nuestra unidad ha volado por los aires, convirtiéndonos en seres fragmentados, que tienen que hacer bandera de esas múltiples identidades reflejadas más arriba, y que nos acerca muy peligrosamente a convertirnos en seres puramente zoológicos.

En sus diferentes capítulos Redeker hace una crítica muy interesante, y desde diversas posiciones, a la sociedad que se está construyendo, la del Yo identificado con el cuerpo, con lo puramente biológico, corporal, material. Se denuncia el rechazo a la vejez, a la decadencia, a la natural decrepitud de nuestro cuerpo, a la enfermedad y la muerte, favorecida por el culto a la alimentación sana, a la medicalización de la vida. En la crítica incluye al deporte, como pedestal de ese hombre nuevo, al exacerbar en los individuos la atracción por la competencia descarnada, por alcanzar el éxito y el triunfo. Otro inciso, observemos los programas de televisión que, fuera de los deportivos, hacen bandera del éxito, del triunfo, contribuyendo a extender la idea de que la vida tiene que ser una lucha contra los demás y contra uno mismo, para lograr ese triunfo tan anhelado que los instrumentos del Capital llamados televisiones nos proponen como meta vital.

Como cabía esperar, internet y las redes sociales no se libran de sus dardos. Una red como facebook, por ejemplo, sería el ejemplo máximo de herramienta para extender como un virus el narcisismo, el exhibicionismo, el mostrar nuestras fotos, nuestras vidas, aparte de favorecer el control y la vigilancia total de las autoridades sobre nosotros. No hay, en internet, verdadero pensamiento, ni verdadera escritura, ni tampoco real comunicación, que implicaría poderse ver y tocar, sino una información que circula rebotada de un lugar a otro, sin fin. Esto es evidente, facebook y las redes sociales, en su mayoría, constituyen como dice el autor una utopía deshumanizante. Son una droga, muy negativa . Cediendo al vicio de personalizar, no hace mucho comprendí que era un enganchado, un drogadicto de facebook; desde que me levantaba hasta que llegaba a casa del trabajo estaba atado, esclavizado, consumido. Logré abandonarlo definitivamente, pero me costó mucho.



Para ir finalizando, me resultó sumamente interesante y políticamente incorrecta, ajena al "espíritu" de la época, su idea de que la muerte de Dios  y el Diablo suponen  el triunfo del mal y la voluntad de poder, pues paradójicamente, tanto uno como otro suponen diques de contención a la difusión del mal. Quizá este pensamiento sea uno de los motivos por los que este escritor es acusado de reaccionario. No obstante a mí, que no creo en el Diablo y vivo en la duda acerca de Dios, me parece un planteamiento  que, se esté a favor o en contra, favorece la reflexión. Al fin y al cabo, ¿no eran los totalitarismos nazi y comunista ateos los segundos y en cuanto al primero, contrario al espíritu cristiano o evangélico?. Por supuesto eso no debería ocultar el mal que han hecho las religiones o sectores de ellas en épocas pasadas y, en el caso de parte del Islam, especialmente, en el presente.

Deberíamos meditar hasta qué punto el hombre y la mujer de nuestras sociedades, ese que se cree libre y liberado de la idea de trascendencia, por ejemplo, no es-no somos- más que un esclavo aún más degenerado que el de épocas históricas anteriores, al haber sido convertido  o no estar lejos de hacerlo en ese ser sin interioridad, ese Egobody que se traga y repite lo que los poderes le dicen a través de sus medios, y cuya meta es la diversión, la no preocupación, de la que también reflexiona en uno de sus capítulos.

Para terminar, un libro que para mí merece ser leído por los pensamientos que provoca.

jueves, 22 de febrero de 2018

La forma del agua

Esta original historia de Guillermo del Toro, con numerosas lecturas que van más allá de la historia de amor loco, rompedor de todo esquema, de toda normalidad, nos sitúa en los primeros años sesenta, en plena Guerra Fría y en los inicios de los movimientos sociales de protesta de los negros para lograr la igualdad con los blancos.

En ese contexto se juntan unas limpiadoras de un laboratorio secreto del gobierno, negra una, y muda la otra, la protagonista principal, amiga a su vez ésta de un artista homosexual, tan solitario como ella, dos almas gemelas. Y es trabajando en ese laboratorio secreto cuando descubren un ser anfibio, pero bípedo, secuestrado en el amazonas por agentes norteamericanos, en torno al cual se origina todo un enfrentamiento entre dos posturas: la de quienes pretenden salvarlo, considerando que es la actitud correcta, humana en una palabra, y la de quienes quieren matarlo e investigar con él.



Espías rusos, personajes solitarios, marginados, enfrentados a las autoridades pero dotados de un fuerte sentimiento de amistad, de comprensión por esa vida en las sombras, en el silencio, en la obscuridad de los últimos de la sociedad, en el humanitarismo frente a los bloques y a los poderosos. El amor imposible, pero que se hace real y carnal, el arriesgar la vida, el jugárselo todo sin importar las consecuencias.

Hay algo, sin embargo,que, para mí, le hace perder puntos a la película. Y es un final que creo que no es el que tocaba, una trampa o autoengaño bienintencionado del director. No voy a destriparlo, por si alguien lee este texto y va a ver a la película. Pero si acuden, quizás entiendan o compartan esta última opinión. O no. Cada cual es libre de opinar.

domingo, 11 de febrero de 2018

Acerca de comer carne seguido de Los animales utilizan la razón

Continuando con los breves tratados de Plutarco, he tenido la ocasión de comprar otro librito, con una portada aún más bella que el anterior ensayo citado del mismo autor, en la última entrada de este humilde blog. Se trata de Acerca de comer carne seguido de Los animales utilizan la razón.

Es curioso que en estos breves tratados encontramos un filósofo que resuena a actualidad, a temas que se debaten hoy en día, que están en boga, como el vegetarianismo o el respeto a los animales. En la primera parte del texto Plutarco se interroga sobre cuál debió ser el estado anímico del primer humano que se atrevió a asesinar a un animal y alimentarse de él. Sostiene que ni nuestra constitución física ni nuestra dentadura están hechas para devorar carne: no tenemos garras , picos ganchudos como las aves predadoras, ni dientes afilados con los que desgarrar la carne, como los lobos y los leones.

Nuestro filósofo considera que el consumo de carne pudo ser fruto de unas épocas pasadas de escasez de alimentos, hambre y miseria, y que luego se normalizó. Si bien él no fue vegetariano, como Pitágoras, al que cita, considera que si se come carne debe ser con suma moderación,y  llega a considerar que con exceso, el alimentarse de otros seres vivos engorda y espesas las almas, rebajando la calidad de ésta.



El tratado final es un diálogo entre Ulises, la maga Circe, que ha convertido en animales a varios hombres, entre ellos algunos atenienses, y uno de estos hombres transformado en un cerdo. Éste, al que Ulises acude con la intención de liberarle de su condición de ser inferior, le responde haciéndole ver que la vida de los seres animales es incluso superior a la de los humanos en virtud, viven conforme a la naturaleza, no estando en ellos ausente la razón, más desarrollada en algunas especies que en otras.

En resumen unos textos interesantes y que hacen mover a la reflexión, tanto sobre alimentarse de carne, como sobre la naturaleza del mundo animal, pues quienes convivimos con animales domésticos como perros, hemos observado que,efectivamente, sus sentimientos de amor y lealtad son superiores a los humanos, dándose en ellos un grado de conciencia y de razón para nada despreciable, aunque sea de menor nivel.